Para no olvidarlo copo a copo, como nieve de primavera bajo el sol

Semana Santa

Semana Santa

Hace tan solo siete días que dejamos atrás la Semana Santa y ya estoy mirando cuando caerá la del próximo año, y según un calendario del 2005 el Viernes Santo será el 25 de marzo y el Lunes de Pascua el 28 de marzo.

Eso quiere decir que se avanza casi dos semanas con respecto a este año. La verdad es que estos cambios parecen totalmente aleatorios pero, el hecho de que la Semana Santa varíe cada año sigue una norma?

La respuesta a esa pregunta hay que buscarla en la Iglesia, que hace algo así como XVII siglos fijó la Semana Santa en el fin de semana siguiente a la primera luna llena de primavera.

No se a vosotros, pero a mi me parece un poco raro que la fiesta más importante del cristianismo venga marcada por un hecho tan pagano como las fases de la luna y las estaciones.

Pero todo tiene su explicación, y la Iglesia no puede haber dejado pasar un paganismo como ese.

Todo se remonta al año 325 d.C. (obviamente), cuando en el Concilio de Nicea se aprobó la celebración del día de la resurreción de Cristo el día exacto en que lo relatan los evangelios. Y ahí empieza el problema, porque los judíos, en el tiempo que fueron escritos los evangelios y aún hoy en día, utilizaban el calendario lunar.

En el calendario lunar cada mes consta de 29 días y medio, y un año lunar comprende 12 meses, eso nos da que un año lunar tiene 11 días menos que un año solar (354), esto hace que se produzcan desfases y que un mismo mes judío caiga en distintas estaciones (cada tres años se agrega un mes completo al calendario para arreglar este desfase, lo mismo que hacemos nosotros con el 29 de febrero).

Este desfase es el causante de que al traspasar la fecha al calendario solar que es el calendario que utilizamos nosotros, nos encontremos con que la Semana Santa que se rige por el Domingo de Pascua, pueda caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril, justo después del primer mes lunar de los judíos, el Nisán, mes en el que los judíos celebran el nacimiento de su pueblo.