6/3/2006
Noche de Oscars

Bueno, esa es mi votación. Dentro de poco veremos que tal se me ha dado.
*** UPDATE ***
Vaya desastre! Peor que una quiniela…..

Bueno, esa es mi votación. Dentro de poco veremos que tal se me ha dado.
*** UPDATE ***
Vaya desastre! Peor que una quiniela…..
El fin de semana pasado vimos Amadeus, la pelÃcula de Milos Forman sobre la vida y obra de Wolfgang Amadeus Mozart basada en la obra teatral de Peter Shaffer, ganadora de 8 Oscars incluidos los de Mejor PelÃcula, Mejor Director y el de Mejor Actor para F. Murray Abraham por su extraordinaria interpretación de Salieri.
Ya habÃa visto esta pelÃcula bastantes veces, pero hace poco compré el montaje del director en DVD y hasta este sábado no la habÃa podido mirar. Además de comprobar que sigue siendo tan buena como cuando la estrenaron, y de que me gusta incluso más que cuando la vi por primera vez, pudimos disfrutar de unos extras bastante decentes.
El documental “Cómo se hizo Amadeus” incluido en el DVD es un documental muy bueno, muy entretenido y diferente del tÃpico documental donde todo el mundo dice lo bueno que es el compañero. Me reà muchÃsimo con las anécdotas que explican tanto los actores como el director sobre el rodaje de la pelÃcula en Praga. Una de las mejores anécdotas y con la que más me reà es la que cuenta F. Murray Abraham.
Amadeus se rodó en 1984 en Praga, la entonces capital de Checoslovaquia y hoy capital de Chequia (nombre que el gobierno checo prefiere al de República Checa), un paÃs que aún formaba parte del bloque soviético. Grabar Amadeus en aquél paÃs fue todo un milagro para Milos Forman, considerado un traidor que habÃa emigrado a Estados Unidos, y solo se le permitió bajo enormes medidas de seguridad. De hecho, todo el que formaba parte del equipo de rodaje sabÃa que habÃa policÃa secreta entre los extras y el equipo de Praga.
El compañero de habitación de Murray Abraham, un tal Frank, estaba convencido de que los soviéticos habÃan llegado incluso a ponerles micrófonos en las habitaciones para espiarlos y tenerlos controlados a todos. Las habitaciones eran estilo siglo XVIII, con una enorme lámpara de araña colgando del techo en el centro de la habitación, y apliques y alfombras también de estilo dieciochesco.
Convencido de que encontrarÃa los micrófonos, el tal Frank buscó por el techo, por las lamparillas y debajo de la cama hasta que por último miró debajo de la alfombra y encontró un disco de un tamaño considerable fijado con tornillos. Mientras Murray Abraham le decÃa a su compañero que lo dejara, que se iban a meter en problemas y que bajaran a cenar con el resto del equipo, Frank cogió un cuchillo de la pequeña cocina que tenÃan en la habitación y empezó a quitarle los tornillos al aparato para desmontarlo, ilusionado con la idea de desmontarles el micrófono a la policÃa secreta soviética.
De repente cuando quitó el último tornillo, se oyó un estruendo enorme en la planta inferior, y es que habÃan desatornillado la lámpara de araña de la habitación de abajo. Como quien no quiere la cosa, dejaron el cuchillo en la cocina, pusieron la alfombra en su sitio y se largaron a toda prisa a cenar al comedor donde estaba el resto del equipo.
Hasta escribiéndolo no puedo parar de reir al imaginarme el estruendo que tiene que hacer una lámpara de araña de dimensiones considerables (cómo no, hecha con un buen cristal de Bohemia), estrellándose contra el suelo a toda velocidad.
En fin, que si no has visto la pelÃcula o la has visto y te gustarÃa ver el montaje del director, o quieres ver el documental o alguno de los demás extras que lleva, no dudes en comprarte este DVD que aunque aquà está por 18€ yo conseguà de oferta por 9€ en Carrefour.
La semana pasada fuimos a ver El Hundimiento de Olivier Hirschbiegel, la pelÃcula que narra los últimos dÃas de vida tanto de Hitler como del Tercer Reich alemán, que desapareció definitivamente una semana después de la muerte del dictador.
QuerÃa ver esta pelÃcula por su nominación al Oscar y para comprobar si la polémica que se ha creado en Alemania, donde ha sido vista por 5 millones de personas en 5 meses y ha levantado ampollas, era justificada o no.
Y ahora que la he visto entiendo todo el revuelo que se ha montado, porque en más de una ocasión mientras estuve viendo la pelÃcula pensé “pobre hombre” al ver a Hitler. Parece mentira que uno pueda decir algo asà del individuo que sumió en la guerra a toda Europa y que acabó con la vida de millones de personas, pero es lo que consigue esta pelÃcula en la que vemos los últimos dÃas del dictador, afectado de parkinson y absolutamente loco y desquiciado, confiando en la victoria y nombrando generales para defender BerlÃn casi hasta el último suspiro de vida.
Supongo que el hecho de sentir pena e incluso compasión por el personaje interpretado por un genial Bruno Ganz es lo que ha indignado a la gente. Personalmente no creo que sea para indignarse ni para crucificar al director por mostrar el lado humano de Hitler, al contrario, ver ese lado convierte al monstruo en una persona real y no en un ser maligno de otro mundo, y nos tendrÃa que poner en alerta ante la posiblidad de que pudieran surgir otros como él. Además, estoy convencido que nadie después de ver esta pelÃcula saldrá del cine con una idea diferente de la que tenÃa de Adolf Hitler.
La pelÃcula dura casi 3 horas y la verdad es que se hace algo larga. Al final uno acaba saturado de disparos en la boca, disparos en la sien y venenos varios. Lo mejor de la pelÃcula es la interpretación de Bruno Ganz. FÃsicamente se ve la diferencia entre Hitler y él, pero consigue que te olvides de ello a los pocos minutos. No he visto muchas pelÃculas de Ganz, de hecho que yo recuerde solo he visto una más del año 77, y la verdad sorprende mucho ver al amable enmarcador de cuadros de El amigo americano de Wim Wenders, convertido nada más y nada menos que en un dictador asesino.
El domingo de la semana pasada fuimos a ver El mito de Bourne de Paul Greengrass con Matt Damon, Franka Potente y Brian Cox.
Dos años después de interpretar por primera vez a Jason Bourne, Matt Damon vuelve a meterse en el personaje para cumplir la promesa que hizo al final de la primera parte: Acabar con ellos si no le dejaban en paz. Y en esta pelÃcula no le dejan en paz, asà que durante casi dos horas Bourne intentará cumplir su palabra, procurando que no le maten en cualquier callejón, mientras intenta superar su amnesia para descubrir quién es.
Como en El caso Bourne, hay persecuciones, tiroteos, explosiones, luchas y Bourne, mucho Bourne. La diferencia, y la principal razón para ir a ver la pelÃcula, es que las escenas de acción son mejores que las de la primera parte. Y especial atención merecen las persecuciones, que superan a las de su predecesora y son de las mejores que se han visto en el cine desde Ronin. Es una lástima que John Frankenheimer muriera justo antes de que se produjeran estas pelÃculas, porque habrÃa sido el director pefecto para la serie.
En esta entrega Bourne se pasea por la India, Italia, Alemania y Rusia, lo que consigue que la pelÃcula y toda la historia sean mucho más creÃbles y reales, por lo menos para los europeos, que aunque estamos acostumbrados a ver pelÃculas que se desarrollan en Wisconsin, Boston, San Francisco o Maine, muchas veces no tenemos ni idea de donde localizarlas en un mapa.
El mito de Bourne está más o menos basada en la segunda novela de la trilogÃa que Robert Ludlum creó sobre este agente de la CIA. La siguiente y última es El ultimátum de Bourne (The Bourne Ultimatum), de la que seguramente no faltará la versión cinematográfica con el incansable e indomable Matt Damon. Un Matt Damon al que le viene que ni pintado el papel de este asesino bueno, de largo mucho más real y actual que el agente con licencia para matar 007.
En resumen, una buena pelÃcula de acción que aunque tiene la misma estructura que la primera parte, la supera en muchos sentidos. Te recomiendo que antes de ir al cine veas la primera parte, y si la viste hace mucho tiempo, no irá mal que la vuelvas a repasar. En esta segunda parte se dan muchas cosas por sabidas, y es por eso que la trama en algunos momentos puede resultar un verdadero embrollo.
La semana pasada fuimos a ver La terminal, la última pelÃcula de Steven Spielberg con Tom Hanks y Catherine Zeta-Jones.
Steven Spielberg vuelve otra vez a realizar una pelÃcula relacionada con la aviación después de Atrápame si puedes, y lo hace repitiendo también con el actor protagonista, Tom Hanks.
La terminal cuenta la historia de Viktor Navorski, un ciudadano de un paÃs ficticio de la Europa del Este que se queda atrapado en tierra de nadie cuando su pasaporte y su visado son cancelados por un atentado en su paÃs. Hasta que la guerra no acabe, Viktor deberá buscarse la vida en el aeropuerto JFK de Nueva York por un tiempo indeterminado.
La historia está más o menos inspirada en la vida de un hombre que hace 16 años que vive en la Terminal 1 del Charles de Gaulle en ParÃs. Este personaje se llama Merhan Karimi Nasseri, aunque todo el mundo lo conoce por Sir Alfred, y es un iranà que se quedó sin pasaporte por problemas burocráticos en 1988 y desde entonces está bloqueado en el aeropuerto de Paris. Un bloqueo que ya no existe, puesto que desde 1999 Nasseri ya dispone de sus papeles en regla, lo que le permite salir de él cuando quiera.
Y parece que Sir Alfred se ha acostumbrado tanto a esta vida que no quiere marcharse de la Terminal. Y es que no vive nada mal, tiene un lugar donde dormir, es una persona conocida que recibe cartas desde todas partes del mundo, y encima se rumorea que en el año 2003 Dreamworks, la empresa de Spielberg, le pagó 300.000 dólares por los derechos de su vida para realizar un libro y la actual pelÃcula.
PelÃcula en la que durante dos horas, Spielberg nos muestra cómo Navorski, un individuo cualquiera, lucha para conseguir satisfacer sus necesidades y sobrevivir a una situación fuera de lo común (una de las constantes que junto a los matrimonios con problemas aparece en casi todas las pelÃculas de Spielberg). Vemos cómo consigue comida, cómo consigue dinero, cómo encuentra un lugar para vivir, cómo hace amigos, cómo se enamora, y finalmente una vez es aceptado y reconocido por todos, cómo puede realizar su máxima aspiración. En una palabra, lo que todos hacemos.
Spielberg consigue momentos realmente divertidos y algunos con una fuerte carga dramática bastante bien resueltos (gracias sobre todo a Tom Hanks y a Kumar Pallana), pero quedan deslucidos por otros más desafortunados y sin gracia, de los más tÃpicos y tópicos del cine americano. Al final la pelÃcula acaba convirtiéndose en una simple acumulación de momentos y nunca se llega a tener una sensación de unidad en la historia.
Aunque ya he oido por ahà la divertida broma de que en esta pelÃcula hace un papel a medias entre Forrest Gump y Náufrago, Tom Hanks consigue una buena interpretación, quizás de lo mejor de la pelÃcula junto al divertido Gupta, personaje interpretado por Kumar Pallana.
En resumen, una pelÃcula que pese a tener algunos momentos buenos, son los menos, y no consigue estar a la altura de sus últimas producciones.
El viernes pasado, ya de madrugada, vimos Alarma en el expreso, una excelente pelÃcula de Alfred Hitchcock con Margaret Lockwood y Michael Redgrave.
Rodada en 1938, esta es la penúltima pelÃcula británica de Hitchcock. A la vista del enorme éxito de público y crÃtica, los estudios de Hollywood no tardaron en llamar a la puerta de este rechoncho británico para ofrecerle trabajo. Después de rodar Posada Jamaica en 1939, Hitchcock se instaló en Los ángeles, iniciando con Rebeca su carrera americana.
En Alarma en el expreso, una colección de los más variopintos personajes se darán cita en un pequeño hotel de un pueblo centroeuropeo indeterminado, obligados por el mal tiempo a retrasar su viaje en el Ferrocarril Transcontinental. En este hotel la señorita Iris Henderson conocerá a Miss Froy, una vieja institutriz inglesa que regresa a su querida Inglaterra después de seis años sirviendo en ese remoto paÃs.
A la mañana siguiente, y por fin en el tren, Miss Froy desaparece misteriosamente sin dejar rastro. Pero lo más extraño es que nadie parece recordarla y es más, todo el mundo afirma que la señora Froy no existe, y que es una ilusión de la cada vez más preocupada señorita Henderson. Con la ayuda de un músico experto en música folclórica, la señorita Henderson intentará resolver el misterio.
En esta pelÃcula Hitchcock ya deja ver claramente cuales son la caracterÃsticas de su cine, que mantendrÃa ya durante su larga carrera. El humor, el suspense y el buen hacer de principio a fin, convierten en imprescindible una pelÃcula que fue un rotundo éxito en su época.
Tanto el hotel como el ferrocarril, los dos escenarios pequeños y cerrados, permiten un mar de situaciones cómicas entre todos los pasajeros y huéspedes. Pasajeros que por otra parte no son nada corrientes y que ayudan a convertir una tÃpica pelÃcula de intriga en una pelÃcula excelente.
Y es que a nadie más que a Hitchcock se le podrÃan ocurrir unos personajes como esa pareja de amigos que no hace otra cosa que hablar de cricket, o el ilusionista italiano, o el marido infiel con la amante, o la baronesa y el doctor.
Una pelÃcula que pese a los años que tiene sigue atrapando con la historia, los personajes y el humor tan caracterÃstico de Hitchcock. Te divertirás.
Este domingo vimos La vida de nadie de Eduard Cortés con José Coronado y Adriana Ozores.
Es la ópera prima de su director, Eduard Cortés, un Barcelonés que llevaba desde el 84 como realizador de programas musicales y juveniles en TV3. Después de dirigir algunos cortos y series (como Oh! Europa o La memòria dels cargols), pegó el salto a la gran pantalla con esta pelÃcula al más puro estilo Hollywoodiense en el año 2002, y pese a que con esta pelÃcula agradó por igual a público y crÃtica, se ha apartado del cine por el momento, volviendo a dirigir pelÃculas para televisión.
Para su primera pelÃcula, Cortés escogió una historia basada en un hecho que conmocionó a Francia en 1993. El caso de Jean-Claude Romand, un alto cargo médico de la OMS, de clase media-alta y respetado en su comunidad, que en 1993 mató a sus padres, a su mujer y a sus dos hijos, y que más tarde intentó suicidarse para evitar que se descubriera que toda su vida era un engaño.
Esta historia volvió a estar de moda a partir de la publicación en el año 2000 del libro El Adversario de Emmanuel Carrère. En este libro, y después de muchas entrevistas con el propio Romand (que sigue vivo y en prisión hasta el 2015), Carrère relata hasta los más minimos detalles de la vida de este hombre que durante 18 años engañó a todo el mundo. De hecho, en las mismas fechas en que se estrenó La vida de nadie, también se estrenaron otras dos pelÃculas relacionadas con la historia de Romand, El adversario de Nicole Garcia y El empleo del tiempo de Laurent Cantet.
La vida de nadie es la vida de Emilio, un trabajador ejemplar del Banco de España, casado con una mujer que le quiere, con un hijo que lo adora y propietario de una casa en el campo y un coche. Es un triunfador respetado por sus familiares y amigos, con una vida envidiable. Pero las cosas no son lo que parecen a simple vista. Emilio vive una vida que no es la suya, es una vida de mentiras, de excusas, de apariencias, de vigilar constantemente las palabras y los movimientos para no contradecirse, de fingir ante su mujer, su hijo, y todos los que le rodean.
Hasta que Emilio conoce a una joven canguro, es entonces cuando todo su mundo se trastoca, poniendo en peligro lo que lleva veinte años construyendo: su vida.
La pelÃcula muestra el sufrimiento de este hombre que obligado por él mismo a vivir una vida falsa, ha llegado a encerrarse en su propia prisión, donde está completamente solo, sin nadie con quien compartir sus verdaderos sentimientos.
Aunque está basada en una historia real, lo primero que piensas viendo la pelÃcula es que no puede ser que alguien viviera con esa tensión, con ese miedo a ser desenmascarado. Y es precisamente esa tensión y esa presión lo que hace que esta pelÃcula te atrape desde la primera mentira.
Sufres con Emilio ante la posibilidad de se destape la verdad en cualquier momento, cualquier situación puede ser la que lo destape todo. Es la máxima expresión del suspense que pregonaba Hitchcock: todos los espectadores sabemos algo que los personajes de la pelÃcula no saben, convirtiendo una simple fiesta en una situación angustiosa para el protagonista y para el espectador.
José Coronado está espléndido en el papel de Emilio, siendo la principal razón de que reacciones y te pongas a su favor cuando por muy despreciable que sea su comportamiento, casi lo descubren en más de una ocasión, o de que te pongas en su contra al ver la sangre frÃa con la que miente a todos los que le quieren. Adriana Ozores también está inmejorable, y asà lo ratifica el premio a la mejor actriz en la Semana Internacional de Cine de Valladolid en el 2002.
La pelÃcula también estuvo nominada a tres Goya, entre ellos el de Mejor Dirección Novel para Eduard Cortés, y consiguió los premios a Mejor PelÃcula, Mejor Director y Mejor Interpretación (Marta Etura) en el Festival de Cine Opera Prima Ciudad de Tudela.
Si te gusta el suspense, La vida de nadie es una pelÃcula totalmente recomendable que no debes perderte. Pasarás un mal rato.
Hemos visto Master and Commander: Al otro lado del mundo, de Peter Weir con Russell Crowe y Paul Bettany del año 2003.
La pelÃcula está insiprada en los libros escritos por Patrick O’Brian, y tiene como protagonistas a los personajes principales de sus novelas, al capitán Jack Aubrey (Russell Crowe) y al doctor Stephen Maturin (Paul Bettany).
La pelÃcula toma el tÃtulo de la primera novela de la serie Aubrey/Maturey: Capitán de mar y guerra (Master and Commander), pero narra principalmente las aventuras de la décima de la colección: La costa más lejana del mundo (The far side of the world), pero con algunas variaciones. Quizás la más importante, o la más curiosa, es que la fragata que persiguen el Surprise y su tripulación, la Acheron, no es una fragata francesa en la novela, sino estadounidense.
Al fin y al cabo es una pelÃcula americana, y hay que recordar que por aquella época (2003) Francia era enérgica en su intención de no apoyar la guerra contra Irak, y en EEUU algunos patriotas cambiaban el nombre de las french fries (patatas fritas) por freedom fries, asà que estaba claro que el malo de turno tenÃan que ser los franceses.
Master and Commander es la historia de una persecución, la del Surprise intentando dar alcance al Acheron, un barco de las fuerzas francesas que podrÃa declinar la guerra a favor de Napoleón si llegara al PacÃfico. La tozudez del capitán Aubrey en enfrentarse al Acheron, aún sabiendo que es un barco mucho más veloz y más armado que el suyo, provocará disturbios y malestar en la nave.
La verdad es que el esquema de la pelÃcula es muy parecido a Moby Dick de John Huston. Un capitán obsesionado, persecuciones, tormentas, un par o tres de encuentros con la presa (la ballena o el Acheron), dÃas sin viento, mal de ojo, indicios de motÃn, y episodios que nos enseñan como es la vida a bordo de un barco a principios del siglo XIX. En fin, todo lo que se le puede pedir a una pelÃcula de aventuras marinas.
Si en Moby Dick los encargados de llevar la pelÃcula eran Ismael y el capitán Ahab, en esta lo son el capitán Aubrey y el doctor Maturin. Tanto Crowe (aunque no consigo olvidarme de su cara de gladiador) como Bettany aguantan la pelÃcula con sus excelentes interpretaciones, en especial Bettany, en los momentos en que la acción decae. Y es que si en algo falla la pelÃcula es en la falta de ritmo, lo que a veces la hace algo lenta. Quizás tenga la culpa ese inicio tan explosivo que te mete directamente en plena batalla a bordo del Surprise, creando demasiadas expectativas que poco a poco se ven defraudadas. Algo más de movimiento no le habrÃa venido nada mal a la pelÃcula.
De todas formas y aunque para mà no tiene la suficiente acción, las melodÃas del violÃn de Aubrey y del violoncelo de Maturin, la fotografÃa (ganadora de un Oscar), la forma en que recrea la vida a bordo del Surprise, y el olor a mar y pólvora que casi se nota en algunos momentos, me han dejado un buen recuerdo y por eso recomiendo verla. Es una pelÃcula que seguro gustará a los incondicionales de este tipo de cine, y a todos los lectores de Patrick O’Brian, pero que quizás defraude un poco a los que esperen una trepidante aventura de batallas navales en los Mares del Sur.
El domingo fuimos a ver Mar adentro de Alejandro Amenábar con Javier Bardem y Belén Rueda. Es totalmente recomendable, eso sÃ, hará que gastes más de un paquete de kleenex.
Está basada en la vida de Ramón Sampedro, el marinero gallego que a la edad de 25 años sufrió un desgraciado accidente que lo dejó tetrapléjico y le postró en cama durante casi tres décadas. Obligado a vivir una vida indigna, su petición de ayuda para acabar con su vida fue llevada a los juzgados, donde durante cinco años estuvo dando vueltas hasta que se desestimó su petición.
Es entonces cuando Ramón se ve obligado a echar mano de sus amigos para poder llevar a cabo su voluntad. El 12 de enero de 1998, mientras una cámara de vÃdeo grababa todo lo que sucedÃa, Ramón Sampedro morÃa al ingerir una dosis letal de cianuro de potasio.
A partir de esa historia conocida por todos y que creó una gran controversia en su dÃa, la pelÃcula consigue huir de ser un simple alegato a favor del suicidio, dejando en un segundo plano la parte judicial y religiosa del caso. Amenábar se centra en la parte de esta historia que no aparecÃa en la televisión ni en los periódicos hace seis años. La vida Ãntima y privada de Ramón con sus familiares y amigos. Los sentimientos a veces encontrados de Ramón y las personas que lo rodeaban.
La relación tensa con su hermano, el eludir hablar del tema con su padre, la relación de padre e hijo entre Ramón y su sobrino, y sobre todo la relación con su cuñada, de la que dependÃa en cuerpo y alma, la que se encargaba de él dÃa y noche, lavándolo, cambiándole de postura y dándole de comer. Personas que sufrÃan la contradicción de querer lo mejor para Ramón, pero también de defenderlo y apoyarlo en su decisión de morir.
Aunque Mar adentro es una pelÃcula que escapa de la moralina, no es ni mucho menos una pelÃcula neutral, al contrario, es una pelÃcula totalmente a favor de Ramón Sampedro y de su decisión, pero no de la eutanasia. Consigue que te sientas identificado con Ramón, llegando a aceptar su elección como totalmente lógica, natural y humana, pero de ahà a acabar diciendo que la pelÃcula ofrece una visión de la eutanasia como la única salida a las personas tetrapléjicas o con enfermedades terminales va todo un mundo, y ahà está el personaje de Belén Rueda para demostrarlo.
Lo más espectacular de la pelÃcula salta a la vista nada más ver el cartel, es Javier Bardem, que ha sufrido una transformación fÃsica increÃble (ayudado por la directora de maquillaje de Las horas) para encarnar a un tetrapléjico cincuentón. Pero si la transformación fÃsica ya es de por sà asombrosa, no lo es menos su interpretación. Bardem, que estuvo encasillado durante mucho tiempo en papeles de macho ibérico debido a su fÃsico y a las pelÃculas de sus incios (Jamón, Jamón, Huevos de oro y La teta y la luna), crea un personaje conmovedor sin apenas moverse, explotando al máximo las miradas, los gestos de la cara y las inflexiones de la voz.
Belén Rueda es el descubrimiento de Amenábar para el cine. En un papel que no tiene nada que ver a lo que nos tenÃa acostumbrados en TV, consigue una interpretación muy lograda y creÃble, y ya suena para el Goya a la mejor actriz revelación. Todos los actores están bien escogidos, desde el hermano al sobrino de Ramón, aunque para mà la mejor es la actriz Mabel Rivera en el papel de Manuela, la cuñada abnegada que lleva años cuidando de Ramón como si fuera su propio hijo.
En resumen, una pelÃcula que gracias al buen hacer de Amenábar, al excelente trabajo de los actores, a una cuidada fotografÃa de Javier Aguirresarobe y una música emotiva compuesta por el mismo Amenábar con la participación de Carlos Núñez, se ha convertido ya en un clásico del cine español.
El domingo fuimos a ver Fahrenheit 9/11 del polémico Michael Moore, el documental sobre el 11 de Septiembre ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de este año. Es totalmente recomendable.
El tÃtulo de la pelÃcula, y sobre todo su subtÃtulo, “la temperatura a la que arde la libertad”, es una clara referencia al libro Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (451 F equivale a 233 ºC, que es la temperatura a la que arde el papel) sobre un mundo futuro donde están prohibidos los libros. Quizás por eso Bradbury le ha pedido a Moore que cambie el tÃtulo de la pelÃcula y le exige una disculpa por no consultárselo.
La pelÃcula es una dura crÃtica contra George W. Bush y su gobierno, y según Moore espera que empuje a los cuidadanos a las urnas para votar bien este Noviembre, ahora que por fin hay quien la distribuya en EEUU. No es de extrañar que intentaran evitar el estreno mediante presiones a las distribuidoras y productoras, porque esta pelÃcula no deja tÃtere con cabeza.
Empieza con las irregularidades en las elecciones presidenciales del año 2000 que acabaron con la “victoria” de George W. Bush sobre el demócrata Al Gore. Cuenta también como entre bromas,
partidas de golf y visitas a los amigos, George W. Bush y su gabinete dejaron bastantes cosas sin hacer hasta la fatÃdica mañana del 11 de Septiembre de 2001. A partir de ahà analiza las conexiones de la familia Bush con importantes jeques saudÃes y sobre todo con la familia Ben Laden, y cómo se engañó a los ciudadanos de EEUU y al mundo entero de posibles y futuros ataques terroristas para poder invadir Irak en el 2003. Una guerra planeada - y soñada - bastante antes, que supondrÃa una cantidad enorme de dinero para Bush, su familia y sus amigos. La pelÃcula se completa con entrevistas a soldados, familiares, polÃticos y ex agentes del FBI, que nos da una idea mucho más cruel y real de lo que está pasando en Irak.
Me chocó mucho ver en una pantalla de cine cómo se tacha de incompetente, inútil y tonto al presidente del paÃs más poderoso del mundo, pero una vez superada la primera impresión, y aunque hay imágenes realmente fuertes e impactantes que dejaron al cine en silencio, la pelÃcula es una sátira que pone en ridÃculo a Bush y a su Gobierno haciéndote reir.
La historia con la que más me reÃ, fue la del Fiscal General John Ashcroft: Hace cuatro años, en el 2000, el republicano John Ashcroft se presentaba para su reelección como Senador por el estado de Missouri. Su contrincante era el gobernador demócrata Mel Carnahan. Carnahan sufrió un accidente de avión dos semanas antes de los comicios, pero según las leyes de Missouri no se podÃa quitar su nombre de las papeletas, asà que las elecciones siguieron adelante.
Cuál serÃa la sopresa -o no-, cuando el señor Carnahan ganó las elecciones - sÃ, sÃ, el muerto -, convirtiendo asà al señor Ashcroft en el único polÃtico que ha perdido unas elecciones ante un difunto. Pero entonces apareció el amiguete Bush, y lo nombró Fiscal General del Estado en Diciembre del 2000 para ayudarle a superar el mal trago.
La historia del Fiscal General de Estados Unidos, da una ligera idea de lo que te vas a encontrar en la pelÃcula. En algunos momentos dudas de si todo lo que estás viendo es historia y ha ocurrido, o es un gag de Monty Python. En serio, pensar que Estados unidos está gobernado por gente de este nivel pone los pelos de punta.
Para terminar, en el blog de Michael Moore, en el que aprovecha para cebarse de nuevo con George W. Bush, leo las quejas del Presidente al terminar de ver el documental, y una de las más divertidas es que: “El actor que interpreta al Presidente no es nada convincente”. Pues eso, que una vez que has visto la pelÃcula no te extrañarÃa nada que dijera esa frase.