21/2/2006
Cortafuegos
Hace ya un tiempo que me leà Cortafuegos, la última aventura en órden cronológico del inspector de policÃa sueco Kurt Wallander.
En esta ocasión Mankell, cansado de inventarse historias cada vez más rocambolescas y escabrosas, recurre a la tecnologÃa, y más concretamente a una novedosa Internet (la novela está escrita en 1998), para crear una historia de conspiraciones informáticas mundiales.
Supongo que leÃda justo cuando se publicó en 1998, esta clase de crÃmenes informáticos a escala mundial, cometidos por gente que contacta a través del ordenador, sonarÃan bastante a ciencia ficción y harÃan volar la imaginación de los lectores hasta lÃmites insospechados. Quizás incluso mucha gente se interesó por Internet a través de este y otros libros parecidos, pero la verdad es que leÃda hoy en dÃa ni sorprende, ni emociona, ni hace volar la imaginación.
Algunas de las expresiones y de las reflexiones de Wallander suenan bastante ridÃculas y demuestran el desconocimiento de Mankell sobre Internet. Un desconocimiento que seguramente en aquella época era compartido por muchos, lo que en cierto modo puede llegar a disculpar a Mankell.
Lo que no es comprensible es que todo el atractivo de Cortafuegos, sea la novedad de la tecnologÃa utilizada en el caso, y no una historia trabajada y que realmente enganche. Puede que sea demasiado duro juzgar este libro por parecer viejo y desactualizado (como el hombre del anuncio), aunque también pienso que ninguna de las novelas de Agatha Christie parecen viejas leÃdas hoy en dÃa, y eso que el asesino mataba con algo tan poco moderno como un veneno o una llave inglesa, en un tren o en una casa victoriana.
En resumen, Cortafuegos me ha parecido un final bastante flojo para la serie Wallander. Creo que el inspector se merecÃa algo mejor como colofón para sus aventuras que este flojo complot informático. Supongo que Mankell también acabó pensando lo mismo, y por eso decidió publicar el siguiente libro de la colección, La Pirámide (una colección de casos cortos resueltos en diferentes etapas de la vida de Wallander), para dejar con buen sabor de boca a los seguidores del inspector.