El lobo-hombre
Acabo de leerme El lobo-hombre de Boris Vian. No habÃa leÃdo nada de este autor, pero desde que leà algunos fragmentos de sus libros y una pequeña biografÃa suya en alguna web, estaba intrigado por este escritor. En realidad, más que intrigado por el escritor, estaba intrigado por la persona de Boris Vian.
Boris Vian nació en el año 1920 en Ville-d’Avray, Francia. Cursó estudios de ingenierÃa pero la Segunda Guerra Mundial le impidió acabarlos, quizás escarmentado por esta experiencia decidió hacer casi de todo. Fue cantante, músico de jazz, actor, traductor, periodista y escritor. Y todas estas actividades las realizó de manera impetuosa, como si supiera que iba a morir joven y le faltara tiempo para poder hacerlo todo.
Y asà fue, Boris Vian murió con solo 39 años en 1959, dejando tras de sà una variada producción de novelas, cuentos, obras de teatro, letras de canciones, poesÃas, …
De Boris Vian solo me he leido este El lobo-hombre, aunque espero leerme algo más si encuentro sus libros en alguna edición en condiciones. En cuanto a éste, me ha encantado, hacÃa tiempo que no me reÃa tanto como con algunas de las situaciones de este libro. Se trata de una recopilación de cuentos y historias cortas editadas entre 1946 y 1952. Son historias más o menos autobiográficas algunas, y completamente ficticias otras. Lo que sà tienen en común todas ellas es que son completamente locas, incluso absurdas en algunos momentos.
Situaciones como la del coche paciendo tranquilamente bajo un manzano, porque claro, es un Renault de 1927, o como la de la campanilla de puerta, ese sucio animal que muerde los dedos de los invitados a una fiesta, harán que no puedas reprimir la risa, como me pasó a mi en pleno tren lleno de gente. Si quieres pasar un rato divertido no lo dudes, El lobo-hombre es tu libro.
La portada tiene tela, seguro que cuando lo leÃas en el tren todo el mundo se te quedaba mirando con cara rara, sobretodo los que ya te habÃan visto el libro del japonés masoquista con la portada rosa fucsia ;-)
Bueno ya me dejaras el libro para leerlo cuando acabe los que tengo pendientes, que son unos cuantos, uff, se acumula la faena.
Bueno, por fin lo he leÃdo. Creo que te quedas corto cuando dices que es un libro loco y en algunos momentos incluso absurdo. Para mi es absurdo de principio a fin, totalmente surrealista. Tiene sus situaciones divertidas, que te partes de risa, pero algunos relatos me han resultado un poco pesados.
Por cierto, en la colección de serie negra de El PaÃs, el dÃa 23/junio/2004, sale el libro “”Escupiré sobre vuestra tumba”" de Boris Vian. No es lo que se puede llamar una edición en condiciones, pero por un par de euros, ¿que quieres? ;-)
El libro explora con minuciosidad el camino siempre incognito de la imaginaciòn. Ardua es la tarea de difinir un desplazamiento narrativo concreto. Quizà s, el recurso estilìstico mà s exacto sea el delirio. Pero la relevancia de Vian, que ineludiblemente se nutre de la vanguardia de su mundo circundante, se patentiza en la parelizaciòn de la escritura con la conciencia que recuerda “la escritura automà tica” de Bretòn. Las imà genes son sorprendentes, depuradas de la siempre caprichosa presencia de la razòn.
Si el lector pretende iniciar bùsquedas, recomiendo que se compare la obra de Vian con la del uruguayo Mario Levrero, y con la del argentino Cèsar Aira. Yo al menos, he iniciado alguna reflexiòn en lo que se refiere al abordaje comaprativo de estas conciencias que culminan por corroborar la postura de la Literatura como paliemsesto, y el “inconciente colectivo” que Gustave Jung no dejò de sostener.
La vanguardia en su máxima expresión, el delirio en el mayor valor absoluto, la trampa de la imaginación sin filtros de interpretación.
Ei, encontré esto mirando cosas de Vian.
Si os parece atractivo “El lobo hombre”, probad “El otoño en PekÃn”, o “Las hormigas”. Y si queréis algo duro, trincad “El arrancacorazones”.
Un saludo. Está bien encontrar de vez en cuando gente que lee a Vian.
ASIASSHHHH POH ESHISSSHTIIRR¡’¡
Lo leà en mi adolescencia, traÃq algunos cuentos más, como “los perros, el deseo y la muerte” o “el amor es ciego”. Me encantó, todavÃa no sé si por el libro en sà o porque me lo regaló una chica de la que estaba enamorado.