11/2/2004
Casa de arena y niebla
El domingo fuimos a ver Casa de arena y niebla, de Vadim Perelman con Ben Kingsley y Jennifer Connelly.
La pelÃcula no me gustó nada. La historia principal trata sobre una mujer (Jennifer Connelly) que es desahuciada por impago de unos impuestos, claramente por un error del condado, y durante el tiempo que la mujer está fuera de su casa otra persona (Ben Kingsley) compra la casa en una subasta y se convierte en el nuevo y legÃtimo propietario.
El problema empieza cuando la mujer quiere recuperar su antigua casa a toda costa y empieza a acosar al nuevo propietario para que se le devuelva. El nuevo propietario ha comprado la casa a precio de saldo y ahora, obviamente, quiere venderla por un precio mucho más elevado al que la compró.
No se en Estados Unidos, pero aquà en España, invertir (especular) de esta forma no es nada del otro mundo, compro por X hago unos arreglillos y vendo por el doble. Este planteamiento que aquà es tan usual, normal y aceptado, hace que toda la historia no sea nada creÃble. En ningún momento me puse a favor de la causa de la chica (Jennifer) y mucho menos después de tener como colaborador al agente Marion Cobretti que es sin duda lo peor de la pelÃcula.
El intento de convertir la pelÃcula en un “choque de cuturas” también se queda en anecdótico, ya que darÃa lo mismo que Ben Kingsley y Jennifer Connelly fueran californianos, españoles o alemanes.
Lo mejor de la pelÃcula es con diferencia Ben Kingsley, nominado al Oscar como mejor actor por su papel serio y comedido de un coronel iranà inmigrante venido a menos con un montón de deudas después de casar a su hija con una buena familia. También están nominadas la actriz Shohreh Aghdashloo por el papel de la esposa de Ben Kingsley, y la Banda Sonora de James Horner.
Definitivamente, una pelÃcula que no merece la pena verla en cine, salvo que seas un incondicional de Kingsley y aún asÃ, tener que aguantar a la Connelly, a su amigo Cobretti y a una historia sin gancho, hará que más de uno se lo piense muy bien antes de gastarse el dinero.