Para no olvidarlo copo a copo, como nieve de primavera bajo el sol

Gestación en un zapato

Gestación en un zapato

Según el biólogo reproductivo David Bainbridge (entrevistado ayer por Eduard Punset en su excelente programa REDES), en unos 100 o 200 años no existirán los embarazos naturales.

Las avanzadas técnicas de fecundación invitro que existen hoy en día, junto con los cada vez más exitosos y comunes partos prematuros, reducirán a cero el tiempo que el feto permanecerá en el útero materno.

El día que se pueda recrear artificialmente una placenta humana completamente funcional e independiente, sin necesidad de estar acoplada a ningún otro órgano para sobrevivir, estaremos en la era en que desparecerá la reproducción sexual tal y como la conocemos hoy.

La placenta es el órgano que une al feto y a la madre desde su formación dos semanas después de la fecundación hasta el final del embarazo. Es la encargada entre otras cosas, de proporcionar el oxígeno y todos los nutrientes que el feto necesita para desarrollarse, a la vez que elimina la orina y el dióxido de carbono procedentes de él.

Y es que tal como dice Bainbridge, el cuerpo de una mujer es el lugar menos idóneo para gestar una nueva vida. Primero por la multitud de enfermedades que se pueden transmitir al feto, y segundo, por que la posibilidad de que una mujer se quede embarazada de forma natural depende de demasiados factores y es, desde el punto de vista científico, demasiado aleatoria.

Parece ser que no está lejos (200 años es un susipro para la humanidad) un futuro en que lo único que habrá que hacer para tener un hijo será dejarse extraer un óvulo y un espermatozoide en un hospital, y pasarse de nuevo por allí al cabo de 9 meses con un carrito y un biberón para recogerlo.

Pero claro, ya que estamos, podríamos elegir un buen óvulo, uno caro, bien hermoso, y por supuesto un espermatozoide de primera, también muy caro, para que nuestro hijo o hija (según elijamos) sea todo un campeón. Aunque lo más probable es que la clase media no pueda acceder a este tipo de material, reservado para la élite de la sociedad, y lo mucho que podrá hacer será escoger un óvulo y un espermatozoide mínimamente sanos, con sólo un 20% de probabilidades de que su hijo desarrolle cáncer o leucemia, y es que seguro que el pack de niño sano sin cáncer será muy caro.

Me pregunto si los científicos deciden investigar sobre cosas así después de haber visto alguna de esas películas sobre sociedades futuras donde la práctica del sexo está prohibida y donde la población no tiene libertad para procrearse, como THX1138 de George Lucas, que dicho sea de paso, es una estupenda película de ciencia ficción protagonizada por un joven Robert Duvall, de la que ahora están a punto de comercializar una versión remasterizada.

En fin, me resulta curioso pensar que un tataratataratataranieto mío podría haber sido gestado hasta en un zapato si a sus padres les apetece.