Para no olvidarlo copo a copo, como nieve de primavera bajo el sol

Al trabajo… con alegría!

Al trabajo… con alegría!

Aunque nuestro cuerpo aún se empeñe en seguir un horario que por mucho que queramos no volverá a ser útil hasta dentro de un año, las vacaciones ya se han acabado.

En este momento tan señalado me viene a la cabeza la celebérrima frase (lo es para mí) del ermitaño que aparece en La vida de Brian de los Monty Python. Cuando Brian intenta ocultarse de la enfervorecida multitud que lo persigue – algunos con una calabaza como símbolo, otros con una alpargata -, salta dentro del agujero en el que vive el ermitaño, con tan mala suerte que cae encima del pie del pobre hombre, haciéndole soltar un alarido. Es justo en ese momento cuando el ermitaño, con un considerable cabreo por romper el voto de silencio que había mantenido durante casi 10 años en los que ni un solo sonido había surgido de su boca, pega patadas al suelo y pronuncia la siguiente frase:

-Mierda! Mierda! Y mil veces mierda!

La deja ir con todas sus fuerzas, como pensando que ya que lleva 10 años sin pronunciar palabra, que las primeras que diga se oigan altas y claras – como con el WhisperXL -. Y las dice con toda la intención, usando la palabra mierda no en el sentido en que la usan los actores de teatro, sino en el sentido en que la hemos utilizado todos alguna vez.

Una vez superada esta rabieta, hay que empezar a preparar el nuevo curso que empieza con más energía que nunca, porque entre motos de acero inyectado a escala de coleccionista (no sabía que hubiera un escala específica para el coleccionismo), el taller mecánico de los años 60, las muñecas de Mariquita Pérez y de las Barriguitas, mientras montamos nuestro propio Subaru de competición por radiocontrol, controlando el tiempo con uno de los relojes de pulsera más bellos del mundo para que nos quede tiempo para poder pintar Los Girasoles de Van Gogh, vamos a estar todos bastante ocupados.

Así que como decía Karlos Arguiñano «Al trabajo… con alegríaaaa!», y es que hay que tomarse las cosas con buen humor para no acabar como el pobre Chaplin en Tiempos Modernos. Así que nada, a trabajar, a empezar colecciones y a seguir escribiendo en el blog, hay muchas cosas que explicar después del viaje a Sicilia de este verano.

Por cierto, la única colección que me ha gustado y de la que no me importaría comprarme algunos números es la de Las series de tu vida en DVD: «Banner y Flappy» y «Jacky y Nuca», qué recuerdos!