Para no olvidarlo copo a copo, como nieve de primavera bajo el sol

La señora Dalloway

La señora Dalloway

Hoy he terminado La señora Dalloway, de Virginia Woolf.

La novela relata un día cualquiera en la vida de Clarissa Dalloway, una dama de la alta sociedad londinense, durante el cual organiza una gran fiesta en su casa. Toda la acción transcurre en unas 12 horas, en las que vemos desde los preparativos de la fiesta, a la despedida de los invitados una vez acabada. Hay además otras historias entrelazadas, la de Peter Walsh, antiguo amor de Clarissa, la de Septimus Warren Smith, un joven que vuelve transtornado de la guerra y su mujer Rezia, y muchas otras historias que perfilan a los personajes, como la de Ellie Henderson, o la de la señorita Kilman, o la de Sally Seton.

El estilo me ha recordado mucho a Faulkner y Joyce, pero aquí, el monólogo interior está hecho desde un narrador exterior. Sabemos lo que pasa por las cabezas de los protagonistas no por ellos mismos, sino por un narrador exterior que conoce todo lo que piensan. Mientras que en Faulkner la historia va al ritmo de los pensamientos de los protagonistas narrados por ellos mismos.

Es sin duda lo mejor del libro, el estilo en que está escrito. Virginia Woolf fue una de las pioneras junto con otros autores de la renovación de la novela gracias a la técnica del monólogo interior. El libro, escrito en 1925, fue una auténtica revolución en su época, y eso es lo que hace que sea una novela completamente moderna incluso hoy en día, a la que no le pesan los 80 años que lleva escrita.

En cuanto a la temática, es un compendio de historias algo chismosas y críticas de la sociedad inglesa de primeros del siglo XX, única diversión de la que disponían las mujeres en aquella época. Por eso, el libro me ha parecido algo aburrido, quizás porque es todo lo alegre y divertido que era la vida de las «damas nobles» en aquel tiempo, osea nada. Otro tema aparte es la historia de Septimus, que para mí es la mejor y la que más desentona con el tipo de historias que hay en el resto del libro, quizás porque acaba mal.

En fin, un libro excelentemente escrito, uno de los grandes clásicos de la literatura, pero que a mi me ha parecido algo soso. Recomendable por su estilo y por la prosa de Woolf, que te lleva de un lugar a otro y de un personaje a otro sin que te des cuenta.

Si quieres puedes leerte el libro completo aquí (en español). Ahora empiezo La naranja mecánica de Anthony Burgess.