Para no olvidarlo copo a copo, como nieve de primavera bajo el sol

El Séptimo Sello

El Séptimo Sello

«Y cuando él abrió el séptimo sello, fue hecho silencio en el cielo casi por media hora. Y vi los siete ángeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas siete trompetas.» APOCALIPSIS 8:1-2

Según la Biblia, los sellos son acontecimientos simbólicos a los que hará frente el pueblo de Dios desde la resurreción y ascensión de Jesús hasta su segundo advenimiento en la tierra. Concretamente, en el Séptimo Sello, siete ángeles tocan cada uno una trompeta, provocando plagas, muerte y destrucción justo antes de la venida de Jesús.

Esta introducción sobre qué son los sellos, y específicamente el séptimo, nos situa un poco para entender mejor la película de Ingmar Bergman, El Séptimo Sello.

Ambientada en la Suecia del siglo XIII, y con un excelente Max von Sydow en el papel de Antonius Block, narra las diferentes escenas de horror, muerte y miserias (los sellos de la Biblia) que se encuentra un caballero cruzado a su regreso a casa después de 10 años de cruzada en Tierra Santa. Es en este momento, justo al llegar a su tierra, cuando se le presenta la muerte, y no viéndose preparado para afrontarla sin antes encontrar respuesta a sus más hondos temores, intenta conseguir algo de tiempo retándola a una partida de ajedrez (la muerte claro está, juega con negras). El caballero no teme morir, pero quiere saber, necesita saber qué es lo que hay después de la muerte, si existe Dios, para qué hemos venido al mundo, quienes somos, … Son en el fondo, las preguntas que se ha hecho la humanidad desde que el hombre es hombre. Es curiosa la contradicción, un caballero cruzado que ha dedicado 10 años de su vida a juzgar y matar en nombre de Dios, y el día de su propia muerte no hace otra cosa que dudar de que Dios exista.

Hay una genial escena, donde Antonius Block creyendo hablar con un sacerdote, confiesa todas sus dudas, todas las preguntas que no le dejan vivir y que le carcomen por dentro. Este extracto es de esa escena:

«¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos?
¿Por qué se nos esconde en una oscura nebulosa de promesas que no hemos oído y de milagros que no hemos visto?
Si desconfiamos una y otra vez de nosotros mismos, cómo vamos a fiarnos de los creyentes, qué va a ser de nosotros los que queremos creer y no podemos?
¿Por qué no logro matar a Dios en mi?
¿Por qué sigue habitando en mi ser?
¿Por qué me acompaña humilde y sufrido, a pesar de mis maldiciones, que pretenden eliminarlo de mi corazón?
¿Por qué sigue siendo a pesar de todo una realidad que se burla de mí y de la cual no me puedo liberar?»

En resumen, una de las mejores películas de la historia según muchos y una de mis preferidas. Es una película algo dura, que hay que mirar con buena predisposición y que hará que nos planteemos más de una pregunta. De todas formas, y pese a las dudas que pueda despertar esta película hay algo de lo que no podemos dudar, y es que polvo somos y en polvo nos convertiremos, así que mejor disfrutar esta vida hasta el último instante, y cuando la muerte venga a por nosotros, qué mejor que irnos con ella bailando alegremente.